CALU: calidad, formalización y gestión ambiental, los desafíos que marcan el futuro del mercado de lubricantes

La Cámara de Lubricantes del Uruguay continúa impulsando iniciativas para fortalecer la profesionalización del sector, promover el uso de productos de calidad y avanzar en un sistema nacional de gestión del aceite lubricante usado. En un mercado cada vez más exigente, la institución entiende que la formalización y la sustentabilidad serán claves para el desarrollo de la posventa automotriz.
Los lubricantes cumplen un papel fundamental en la vida útil de motores, transmisiones y sistemas mecánicos. Sin embargo, detrás de cada cambio de aceite existe una cadena de valor que involucra fabricantes, importadores, distribuidores, talleres, transportistas y organismos públicos. En ese escenario, la Cámara de Lubricantes del Uruguay (CALU) trabaja desde hace más de quince años para impulsar un mercado más profesional, competitivo y ambientalmente responsable.
Uno de los principales objetivos de la institución continúa siendo combatir la informalidad que aún persiste en el sector. Desde la Cámara advierten que el ingreso de productos de baja calidad, junto con prácticas como el contrabando, la subfacturación y el dumping, generan una competencia desleal que perjudica tanto a las empresas que operan formalmente como al consumidor final. Por ese motivo, CALU mantiene un trabajo coordinado con distintos organismos públicos para fortalecer los controles y promover reglas de competencia equitativas.
La importancia de elegir lubricantes con respaldo
La evolución tecnológica de los motores exige lubricantes cada vez más sofisticados, desarrollados para cumplir especificaciones técnicas precisas y garantizar un correcto funcionamiento durante toda la vida útil del vehículo.
Desde la Cámara destacan que optar únicamente por el precio puede resultar una decisión costosa a largo plazo. Un lubricante de calidad no solo reduce el desgaste de los componentes internos, sino que también mejora el rendimiento, optimiza los intervalos de mantenimiento y contribuye a disminuir el consumo de combustible y las emisiones.
Por eso, además del producto, recomiendan valorar el respaldo técnico, la trayectoria del proveedor y el cumplimiento de las normas internacionales de calidad.
El gran desafío: el destino del aceite usado
Uno de los temas prioritarios para CALU es la gestión ambiental del aceite lubricante una vez finalizada su vida útil.
Según datos manejados por la institución, actualmente en Uruguay se recupera menos del 20% del aceite utilizado, mientras que una parte importante termina descartándose de forma inadecuada, con el consecuente impacto sobre el ambiente y los recursos hídricos.
Con el objetivo de revertir esa situación, la Cámara presentó ante el Ministerio de Ambiente un plan nacional que propone un sistema integral para la recolección, transporte y tratamiento del aceite usado mediante un fideicomiso específico. Mientras ese proyecto avanza, varias empresas asociadas ya financian programas propios de recuperación y disposición responsable del residuo.
Competitividad y transformación del mercado
La institución también señala que la elevada carga tributaria sobre los lubricantes continúa siendo un factor que favorece las compras informales y el contrabando, especialmente en las zonas de frontera.
A este escenario se suma la transformación tecnológica del parque automotor. Si bien el crecimiento de los vehículos eléctricos todavía tiene un impacto limitado sobre la demanda de lubricantes para el transporte pesado, la Cámara reconoce que la transición energética modificará progresivamente el perfil del mercado y obligará a fabricantes, distribuidores y talleres a adaptarse a nuevas necesidades de mantenimiento.
Economía circular y responsabilidad compartida
Además del aceite usado, CALU participa activamente en iniciativas vinculadas a la recuperación de envases plásticos contaminados con lubricantes, promoviendo que todas las empresas del sector asuman las mismas responsabilidades ambientales.
Para la Cámara, la consolidación de un aftermarket moderno no depende únicamente de ofrecer productos de calidad. También requiere fortalecer la formalización, impulsar la capacitación técnica y desarrollar políticas que permitan compatibilizar competitividad, innovación y cuidado del ambiente, pilares que serán determinantes para el futuro de la industria automotriz uruguaya.



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